jueves, 18 de junio de 2020

BOCHORNOSO OSASUNA - ATLÉTICO 17-VI-2020

Deprimente, vergonzante, sonrojante, humillante...no hay palabras que describan el duro correctivo sufrido por los jugadores de Osasuna ante el Atlético de Madrid. La vigésimo novena jornada de la liga Santander se salda con un ¡Ay! 0-5. Marcador que habla por sí sólo acerca de lo visto esta noche en un Sádar en plena remodelación y sin el calor de la afición. Estos factores no explicarían, por contra, lo acontecido en esta aciaga noche. Que el público del Sádar es elemento esencial en los resultados del equipo en casa está fuera de toda duda, pero de ahí no se pueden extraer excusas o posibles explicaciones.

Nada ha funcionado hoy; ni jugadores ni cuerpo técnico han sabido plantear un esquema de ataque ante el rival, muy difícil de antemano. Esto era algo harto sabido, razón de más para pensar bien qué era lo que se debía hacer en el duelo de hoy.

Duele, además, porque el Atlético del Cholo Simeone no se ha despeinado como para pensar que estamos ante un equipo que pueda pelear por el título. Nada de eso, simplemente el planteamiento táctico de los colchoneros ha sido mejor que el de Yagoba Arrasate y por goleada, valga la redundancia.

De entrada, el entrenador rojillo sacó varias novedades respecto al partido en San Sebastián. Salieron Lato, Aridane, Moncayola, Unai García, Roberto Torres, José Arnáiz y Enric Gallego de titulares, pero su actuación ha sido muy limitada ya que en ningún momento han sabido aportar frescura o intensidad ante un rocoso Atleti. Osasuna no llegaba a puerta y si lo hacía apenas inquietaba a Oblak, quien bien podía haberse ido a tomar un café que su portería hubiera quedado intacta.

Así llegó el gol del equipo madrileño por medio de Joao Felix en el minuto quince fruto de las aguas que hacía la defensa navarra, especialmente por banda derecha. Se reaccionó durante unos minutos pero a modo de destello, pues sólo fueron dos ofensivas con cierto peligro. Lo más amenazante fue un disparo de Jon Moncayola que salió fuera cerca del palo. Faltaba rasmia e inteligencia.

La segunda parte fue peor que la primera. Un Osasuna errático sin fuerza ni pegada trataba de hacer algo pero sin ideas claras. Definir cara arriba era una auténtica cuesta empinada. Ya se vio el día de la Real que Osasuna no terminaba de definir. Así, llegó el segundo gol de Joao Felix tras un error defensivo de la zaga navarra; una mala colocación habilitó a Diego Costa, quien asistió a su compañero para anotar.

Arrasate hizo cambios. Sacó a dos jugadores como Adrián López y Rubén García, que si bien estiraron al equipo no lograron cambiar mucho la mala imagen dada. La tuvo Adrián para marcar pero falló en su remate cara a puerta tras centro de Enric Gallego. Por su lado, el Atlético realizó cambios para contener y dar descanso a algunos de sus jugadores, lo que a la postre supuso neutralizar la nueva táctica del míster rojillo. Y con poco marcaron tres goles más (Morata, Llorente y Carrasco) en medio del desconcierto general de la defensa rojilla.

Osasuna estaba roto, maniatado, bloqueado y carente de ideas. Ni las pausas para hidratación sirvieron para parar el ritmo del Atlético o reordenar las líneas. Salieron Estupiñán y Nacho vidal, pero ni aun por esas. Más tarde lo hizo Marc Cardona pero ni aunpor esas. Nada funcionaba y se vio a un equipo rojillo totalmente diferente al visto el domingo pasado en la capital guipuzcoana.

¿Qué ha pasado? Los cambios en el once titular obedecen a necesarias rotaciones ante la acumulación de partidos en pocos días. De acuerdo. Pero lo visto sobre el césped del Sádar no es de recibo ni en categoría infantil. El equipo de todos los navarros se coloca en una complicadísima situación. El próximo partido es en Mestalla frente a un Valencia que se juega mucho. Osasuna parece desarmado, sin alma, sin cabeza y sin ánimos. Ni el más agorero podía esperarse algo como lo de hoy. Lo mejor será olvidarse pronto y centrarse en conseguir, cuando menos, un punto en tierras valencianas.

Cabeza fría, vista al frente, cuerpo erguido y paso al frente. No hay otra. Hay que dar el todo por el todo el próximo partido. Por orgullo, por profesionalidad, porque sí, por Osasuna. Esto es lo que hay y deben ser las armas a las que aferrarse para sacar esto adelante en esta crítica situación. Medítese, pero por de pronto así nooooo. Con todo, se desea mucha, mucha fuerza. Valar morghulis.

Atentos al fino análisis de Navarra.com:

El Atlético mandó y Osasuna obedeció

lunes, 15 de junio de 2020

SATISFECHO REAL SOCIEDAD - OSASUNA 14-VI-2020

Un punto más a la buchaca por 1-1. Eso es lo que se lleva el C. A. Osasuna en su visita al Reale Arena contra la competitiva Real Sociedad de San Sebastián. La vigésimoctava jornada de la liga Santander se cierra con resultado positivo para los nuestros. Por el rival de esta noche pero sobre todo por las circunstancias hiperextraordinarias al volver a la competición en medio de una pandemia. Los osasunistas podemos estar satisfechos de la cosecha del partido de este domingo, pues supone alejarse un poco más de la zona caliente de la tabla. Asimismo, han acompañado resultados de partidos trascendentales para los intereses de nuestro club. Por esto y más hay que estar contentos de lo conseguido en este día.

El partido comenzó de manera intensa por parte de los dos conjuntos. Ambos estaban dispuestos a hacer valer sus opciones en pro de sus objetivos en la clasificación. Como era lógico, correspondía a los realistas tomar la iniciativa jugando en casa pese a la ausencia de toda la afición churriurdin. Empero, los de Yagoba Arrasate han plantado cara desde el primer minuto para robarle la pelota al contrario y disputarle el dominio del juego. Osasuna trazaba jugadas cerca del área, cortaba ataques de los guipuzcoanos y mantenía un ritmo intenso a base de un gran esfuerzo físico. Sin duda, había mucho en juego a pesar de quedar diez partidos. 

De lado osasunista, Adrián López ha tenido una buena actuación en las inmediaciones del área contraria. Cogía la pelota y sabía muy bien como moverse para generar peligro en la portería de Remiro. No obstante, no se dispuso de ninguna ocasión medianamente clara para marcar. Tampoco la Real hacía más en sus llegadas a la puerta de Rubén Martínez. Las espadas estaban en alto por parte de los dos contendientes. En esta se estaba cuando una internada rojilla dentro del área terminó en mano del defensa donostiarra Le Normand; el colegiado del encuentro no lo dudó y pitó un penalti más que confirmado por el VAR. Adrián anotó la pena máxima en lo que es su primer gol como rojillo. El juego y ritmo eran de Osasuna ante una Real algo desconcertada que veía como unos de sus mejores hombres, Mikel Oyarzábal, estaba casi ausente del partido. Todo un síntoma de cómo marchaban las cosas a los navarros al término del primer tiempo.

Por el contrario, la segunda parte fue harina de otro costal. Los jugadores de Imanol Alguacil salieron en tromba en busca del empate y doblegaron a los osasunistas en todo momento. Rubén Martínez veía cómo su portería era acechada con sumo peligro. Con todo, Marc Cardona la tuvo para marcar el segundo de los de Pamplona pero erró en su tanteo con el portero realista. Una pena porque el balón salió lamiendo el segundo palo. Así las cosas, la Real Sociedad siguió apretando hasta que logró el tanto del empate por obra de Oyarzábal, quien recibió una asistencia de William José tras llevarse a dos defensas rojillos en el sesenta de partido. Eran los peores minutos de Osasuna sobre el terreno de juego puesto que perdía balones constantemente y sufría lo suyo.

Llegaron los cambios. El míster Arrasate cambió a sus dos delanteros (Adrián y Cardona) por Enric Gallego y José Arnáiz. Se buscaba más refresco en la punta para inquietar de nuevo a la zaga local, pero ésta defendía bien dentro de su área por lo que marcar se hacía harto complicado. Más tarde, salió Jon Moncayola por Oier Sanjurjo para frenar a la media de la Real y dar más aires a los nuestros en la posesión del balón.

Dichos cambios fructificaron ya que en la recta final del partido, Osasuna mejoró su juego hasta recordar al visto en el primer tiempo. Hasta pudieron marcar en dos ocasiones claras. La primera para José Arnáiz que interceptó un saque de balón del guardameta Remiro pero su rechace salió fuera por poco. La segunda ocasión fue para Darko Brasanac al rematar de espuela un balón dentro del área, pero también el esférico se marchó fuera por muy poco. No se pudo más y por lo visto en el terreno de juego hay que aplaudir el resultado conseguido.

Osasuna vuelve por sus fueros después de tanto tiempo sin actividad futbolística. Por un lado hay algo positivo. Físicamente los rojillos merecían cierto descanso para reactivar fuerzas de cara a la recta final de temporada. Por otra parte, tantas semanas sin entrenos de alto nivel supone resentirse de la falta de actividad y se generen bajas, caso de Roberto Torres o Rubén García. Cierto que esto es común a todos los equipos, pero habrá que ver cómo los osasunistas aguantan el tipo.

A día de hoy se ve intensidad e ideas para jugar pero también se percibe falta de definición cara a puerta que se antoja necesario corregir, si se puede. El próximo partido es contra el Atlético de Madrid con un Sádar sin público y a medio hacer. Veremos cómo responde nuestro equipo ante un conjunto que se juega puestos de Liga de campeones. Por mí, firmo el empate ahora mismo. 

Después de meses sin fútbol, se ha vuelto a la competición con ganas y fuerza. Esperemos que sean suficientes para afrontar este difícil final de liga. La afición  ausente seguirá apoyando a su equipo aun llevando mascarilla y desde la distancia. La pandemia está costando mucho, especialmente en vidas humanas. La normalidad ya no podrá ser la que conocimos, pues esta experiencia obliga a repensar muchas cosas. El fútbol no es ajeno a estos menesteres. Pero mutacioanes al margen, somos Osasuna y eso nunca va a morir. Por de pronto así síiii. Mucha, mucha fuerza. Valar dohaeris.

Nuevamente os recomiendo el análisis de Navarra.com:

martes, 28 de abril de 2020

ADIÓS A MICHAEL ROBINSON, D.E.P.

HOY HA HA FALLECIDO UN QUERIDÍSIMO EX-JUGADOR DE OSASUNA: MICHAEL ROBINSON. LLEGÓ A TIERRAS NAVARRAS EN 1987 COMO REFUERZO PARA EL EQUIPO EN PUESTOS DE DESCENSO. SUS GOLES Y GARRA LOGRARON SALVAR AL CLUB MANTENIÉNDOLO EN PRIMERA. SIN EMBARGO, ROBIN DE LOS GOLES (COMO ASÍ LE LLAMÁBAMOS) FUE MUCHO MÁS QUE ESO. SU CARISMA EN EL CAMPO Y SU ENORME SIMPATÍA LE HIZO GANARSE A TODOS, PROPIOS Y EXTRAÑOS. 

A SU FACETA DE DELANTERO ROMPEDOR, SE LE UNIÓ SU GRAN CAPACIDAD PARA LA COMUNICACIÓN COMO COMENTARISTA DEPORTIVO. SU MARCADO ACENTO INGLÉS LE DOTÓ DE UNA PECULIARIDAD QUE LE PERMITIÓ GANAR UNA CONSIDERABLE AUDIENCIA. LA RADIO Y LA TELEVISIÓN LE DIERON POPULARIDAD Y ROBIN LO DEVOLVIÓ CON UNA SIMPATÍA Y FELICIDAD CONTAGIOSAS. ADMIRADO POR TODOS, ATRÁS QUEDAN YA SUS CERTEROS COMENTARIOS EN LOS PARTIDOS, SUS "DÍAS DESPUÉS" Y SUS "INFORMES".

SÓLO QUEDA RENDIRLE UN MERECIDO TRIBUTO EN EL SÁDAR ¡QUÉ MEJOR MANERA QUE UN DUELO OSASUNA-LIVERPOOL! HASTA SIEMPRE MICHAEL.




 

domingo, 8 de marzo de 2020

PROVECHOSO OSASUNA - ESPAÑOL 8-III-2020

Todo lo que sea sumar es siempre positivo y si son los tres puntos, miel sobre hojuelas. La victoria del C. A. Osasuna en la vigesimoséptima temporada de la liga Santander ante el R.C.D. Español de Barcelona da un respiro a los rojillos. Un pasito más en la búsqueda de la permanencia supone echar al olvido las dos derrotas de las jornadas pasadas. Los 15.737 espectadores pueden volver satisfechos a sus casas  por la buena cosecha en el día de hoy.


Además, algunos partidos de rivales directos favorecen la posición de Osasuna en la actualidad; Eibar, Valladolid o Celta son algunos ejemplos, pero lo importante es depender de uno mismo para no estar tan al tanto de la tabla clasificatoria. La cosa no está hecha y, por consiguiente, hay que estar con las espadas en alto, la cabeza alta y el ojo atento. No hay otra. Hasta que las matemáticas no cuadren no se puede decir nada.

El encuentro de hoy era decisivo para Osasuna, tras haber desaprovechado la ocasión del día del Granada en casa. Yagoba Arrasate puso algunas novedades en el once inicial con el recuperado Kike Barja o Fausto Roncaglia por José Arnáiz o Nacho Vidal. Rubén Martínez ocupó puerta por la roja de Sergio Herrera hace siete días. Se vio un cuadro navarro estirado, vertical, dispuesto a llegar a puerta. Antes de los dos minutos ya dispuso del primer córner. Nuestro equipo estaba dispuesto a marcar el ritmo del encuentro y llevarlo a su terreno. 

Sin embargo, las buenas sensaciones iniciales no se transformaron en un fluído desarrollo del juego. Había más voluntad que cabeza. Escasearon las ocasiones de peligro cerca del área y no se vio una sóla ocasión manifiesta de gol en los primeros cuarenta y cinco minutos. No se generaban jugadas cerca del área españolista ni había creación de juego en la medular. Un par de tiros a puerta sin consecuencias era lo más que ofreció el conjunto navarro. Un detalle. Bregaba lo suyo Rubén García pero no estaba bien acompañado de la mitad para arriba en su celo por romper la línea defensiva. Por su lado, los periquitos no hacían más que su oponente y si llegaban al área de Rubén Martínez era por errores defensivos osasunistas, no tanto por habilidades o recursos propios con el balón. En este sentido, el contrincante de este domingo ha mostrado una faz muy limitada.

Afortunadamente, la cosa cambió en la segunda parte. Osasuna se lanzó a por todas y halló premio. Primero la tuvo Darko Brasanac con un remate de cabeza que obligó al guardameta españolista a lucirse. Posteriormente, vino la jugada del penalti con un claro codo de un defensa visitante dentro del área. El VAR lo confirmó y Roberto Torres transformó la pena máxima a lo Panenka. Se abría la lata y Osasuna pasaba a ser el dominador del encuentro a pesar de las llegadas peligrosas de los del "Pitu" Abelardo. De hecho, lo más peligroso de los de Barcelona fue un disparo a puerta que Rubén Martínez desvió en estirada espectacular. 

Volvamos a Osasuna. Los nuestros tuvieron en su mano la ocasión de apuntalar el resultado hasta en cuatro ocasiones. Dos de Enric Gallego, una de Roberto Torres y otra para Darko Brasanac fueron las oportunidades perdidas para dar tranquilidad en el luminoso y a toda la afición. Por añadidura, el Español se quedó con diez por expulsión de su portero Diego López al ver la segunda amarilla (cogió el balón fuera del área), circunstancia que no aprovecharon los rojillos para disparar más a puerta. Los cambios de Arrasate fueron para contemporaneizar; Marc Cardona, Íñigo Pérez y Nacho Vidal significaron contención y freno ante la embestida -débil a la postre- que preparaba el equipo albiazul. Al final, todo se resolvió favorablemente para los intereses rojillos pero no sin tensión y sobrado sufrimiento. 

Osasuna refuerza su posición en la clasificación a la espera de dos choques de alto vuelo: Real Sociedad y Atlético de Madrid. Se aleja de la zona caliente momentáneamente y recupera cierta confianza perdida en casa. Con todo, hay aspectos a mejorar y que ya comentábamos en crónicas pasadas. Mayor preparación física para aguantar noventa minutos, mejor centro del campo -¿Qué le pasa a Fran Mérida?-, mayor acierto en labores defensivas (hoy Estupiñán ha dado una de cal y otra de arena) y, sobre todo, más definición y acierto cara a puerta.  El Chimy Ávila sigue siendo el mejor en la punta de ataque pese a su ausencia. Sin comentarios.

Efectivamente, si el marcador final hubiese sido de cuatro a cero, a nadie hubiese sorprendido ya que las ocasiones manifiestas han sido para cerrar el partido de esta manera. No es de recibo que tras gozar de la fortuna de un penalti, se falle tanto jugándose lo que se juega. Hoy el rival ha sido débil y nos ha perdonado semejantes errores, pero txurriurdines y colchoneros no serán tan misericordiosos. Por todo lo anterior, hay que tener más gancho y rasmia dentro del área si se quiere apostar por victoria claras y no tan pírricas como la del día presente. 

Por otro lado, no se peque de agorero. Lo importante son sumar puntos por lo civil o lo criminal. Los del míster  Arrasate lo han hecho y eso es lo que cuenta en las conclusiones finales. Se suma y se sigue en pro de los objetivos de esta temporada. Bienvenido sea si es así y felicidades a los jugadores por su triunfo. La afición está con ellos iluminándoles en su trayecto; los aficionados rojillos trasfiguran la sombra en luz mostrando así su cariño por los colores del club. A por todas en lo que queda de liga. 

No quisiéramos cerrar el comentario de hoy sin saludar a la Peña Tribuna Rojilla, de cuya familia pasamos hoy a formar parte. Todo un símbolo de la sana afición osasunista. Así siiiiiiiií, Valar dohaeris.

Tampoco olvidéis de echar un vistazo al comentario de Navarra.com:


domingo, 1 de marzo de 2020

LIMITADO SEVILLA - OSASUNA 1-III-2020

No pudo ser. Cayó Osasuna en la vigesimosexta jornada de la liga Santander por 3-2 ante el Sevilla C. F. El estadio del Rafael Sánchez Pizjuán ha sido escenario de una decepción profunda. No tanto por perder, que también, sino por la manera de conocer la derrota. Teniéndolo todo en contra, Osasuna encontró el gol para igualar un partido que se le complicaba a cada minuto que pasaba. Sin embargo, la suerte no ha acompañado a los bravos rojillos que han visto cómo el empate a dos tantos se transformaba en victoria local. Hubiera sido un partido épico pero se ha convertido en tragedia griega. El fatum ha sido adversos y los idus de marzo nos han jugado una mala pasada. De poder sacar provecho, a la desazón en los últimos cinco minutos del descuento.

La alineación de los osasunistas presentó novedades. Debutó en la titularidad Toni Lato por Rubén García y Roncaglia suplió al defensor Nacho Vidal. Asimismo, José Arnáiz acompañó a Enric Gallego en la vanguardia en vez de Adrián López. Por lo demás, se vieron a los de siempre: Oier, Roberto Torres y Darko Brasanac en la medular, Estupiñán, David García y Aridane completaron la defensa con Sergio Herrera como último baluarte. 

Los primeros compases fueron igualados por ambos equipos ya que buscaban la iniciativa del juego, pero fue el Sevilla quien desequilibró la balanza a los doce minutos con el gol de En Nesyri. Oier perdió el balón en el centro del campo, lo cual aprovechó bien el Sevilla para contragolpear con dos jugadores frente a tres defensas navarros; ninguno de ellos cubrió bien su zona ni acechó al atacante sevillista que asistió a En Nesyri para plantarse en el área, cruzar el balón al segundo palo y marcar. Mal panorama ya que Osasuna no era capaz de inquietar la puerta del cancerbero del Sevilla.

Pasaban los minutos y nada parecía moverse. Se acercaban los sevillistas al área osasunista pero tampoco dominaban del todo el juego del partido. Ganaba el menos malo de los dos en un partido sin vistosidad. Con todo,  un córner para los sevillistas en el cuarenta y cinco se transformó en el 2-0 al peinar Ocampos el esférico y colarlo por el segundo palo. Negrísimo percal con el que los muchachos de Yagoba Arrasate se marcharon al vestuario. Faltaba profundidad, mejor desarrollo de juego y una óptima predisposición física acorde con las circunstancias. 

La reanudación no cambió el guión del técnico osasunista ya que ni cambió jugadores ni se veía nada nuevo. Es más, la cosa se puso peor al ser expulsado Sergio Herrera por tocar con la mano un balón fuera del área. Dicha jugada fue objeto de una larga revisión de VAR por parte del colegiado. Con la exclusión de Herrera, salió Rubén Martínez por José Arnáiz. Con diez la cosa parecía de cara para el técnico sevillista Julen Lopetegui, más cuestionado que nunca antes de comenzar el choque.

Paradojas del destino, a partir de este momento se intercambiaron los roles y Osasuna puso en jaque al cuadro andaluz. Efectivamente, Aridane marcó de cabeza al saque de una falta cerca del área sevillista. Era el sesenta y cuatro y casi diez minutos después Roberto Torres marcó gol de penalti tras revisarse vía VAR, de nuevo largamente, una posible mano de un defensa sevillista en su área. 2-2 y júbilo entre los aficionados osasunistas desplazados hasta la capital de Andalucía. Se veía a un Osasuna que contenía bien.

Salió Rubén García para refrescar la labor en el centro del campo y Unai García para reforzar la defensa en la recta final. No obstante, la mala suerte hizo que el empuje del Sevilla hallase su premio en el noventa y dos al rematar En Nesyri un balón dividido en el área pequeña de Rubén Martínez. No hubo tiempo para más. La mejoría de los rojillos en el día de hoy, no ha sido merecedora de recompensa. Esto es fútbol y así es, guste o no.

Osasuna vuelve a la senda de la derrota cuando más cerca tenía de obtener algo positivo en un difícil escenario. Se apalanca con treinta y un puntos en la clasificación; a medio plazo tiene una visita harto complicada como es Anoeta (Real Sociedad) para posteriormente recibir al Atlético de Madrid, mediando el ocho de marzo el encuentro contra el Español en el Sádar. Tres citas que pueden condicionar el devenir del equipo sino se resuelven favorablemente. Así de complicado está el calendario a corto plazo. Veremos lo que nos depara pero por de pronto la cita contra el equipo catalán debe saldarse con victoria sí o sí. No hay otra si se quiere alcanzar la permanencia cuanto antes. 

Las lecciones que se entresacan en la jornada presente no son muy distintas a las de la pasada semana. Falta fondo físico, mejorar la estrategia técnica antes y durante el partido, mayor desarrollo del juego al primer toque y creación de mayor número de jugadas cerca del área rival. Un dato, hoy Osasuna no ha sacado un córner hasta el minuto ochenta y ocho de partido. Todo un síntoma de la irregularidad en el juego. Asimismo, los goles han sido a partir de tener el balón parado, que si bien se han resuelto como se debe, todo indica que cuesta disparar a puerta y rematar en condiciones. De hecho, disparos a los tres palos han existido pocos. Dos faltas de barrera botadas por Roberto Torres y poco más que contar. Por todo ello, hay que superar cuanto antes las carencias -limitaciones- de juego señaladas. 

Se cierra este finde con mal sabor de boca. De tener un puntico en las manos, se ha pasado a la nada por no aguantar bien el arreón final. Osasuna no está en caída libre pero sí decae desde la hazaña contra el Bilbao. Hay que mirar al presente para afrontar el futuro. Hoy se ha reaccionado mejor que el día contra el Granada, algo es algo. Conviene ir ganando en confianza y amor propio sabiendo que es posible cumplir con los objetivos de esta temporada. 

Todos a una porque esto es Osasuna y eso nunca va a morir. Lo de hoy muestra que hay que ser regulares para llegar a buen puerto en cada partido. Ha pesado mucho el mal primer tiempo, razón para procurar sortear estos límites autoimpuestos para así encarar mejor los siguientes duelos. Por hoy es suficiente. Así nooooo.....Valar morghulis.

Echad un vistazo al análisis de Navarra.com:


domingo, 23 de febrero de 2020

BOCHORNOSO OSASUNA - GRANADA 23-II-2020

¡Peligro, atención, alarma! Osasuna cae derrotado en la jornada vigesimoquinta de la liga Santander por 0-3 ante el Granada C. F. de manera vergonzosa. Los rojillos no han sabido dar un palo al agua a lo largo de los noventa minutos. Uno de los partidos, si no el peor, más erráticos que se han visto en el Sádar desde hace mucho tiempo. Los 14.866 espectadores han asistido a un encuentro vacío del todo en cualquiera de los sentidos, salvo para el conjunto visitante claro está. Hoy nada ha funcionado para los nuestros, ni en jugadas colectivas o personales, a balón parado o en jugadas revisadas por el VAR. Sólo ha existido un equipo sobre el césped, el andaluz, porque el navarro sólo lucía el rojo de la camiseta. Lo dicho, decepción en grado mayúsculo.

Todo empezó mal y acabó peor. La alineación de Osasuna sólo trajo como novedad la presencia de Róber Ibáñez por Roberto Torres, pero como si nada. Comenzó el partido con el error de Aridane Hernández a los cuatro minutos; el defensa central erró en su pase al centro del campo rojillo posibilitando que Roberto Soldado cogiera el balón, habilitara a Darwin Machís quien disparó al primer palo marcando el primero de la mañana. Fue un regalo, pero lo peor fue que hubo dos más. Previo al segundo tanto nazarí, el VAR anuló bien un gol de Enric Gallego. El segundo tanto fue obra de nuevo de Machís, quien recibió un balón desde el centro del campo ganando la espalda a Aridane. Cruzó el balón lo justo para que Herrera no lo detuviese y el VAR confirmó su posición correcta. 
Así las cosas, Osasuna se vio desarbolado por unas circunstancias desconocidas hasta entonces. Hacía mucho que no ocurría algo así en el Sádar. Los osasunistas del graderío trataron de remediar tal desaguisado, pero sus ánimos no se tradujeron en una mejoría en el juego de los jugadores de Yagoba Arrasate. Para más inri, llegó el tercero en una buena combinación del Granada que hizo posible que Foulquier marcase metiendo el esférico por debajo de las piernas de Sergio Herrera. En esta ocasión, quizá David García debiera haber sido más incisivo ante su oponente para evitar jugar cerca del área. En suma, un cúmulo de desporpósitos para engendrar horror y desconcierto total entre la filas navarras. Se llegó al descanso y gracias visto lo visto.

La reanudación no dio nuevas y mejores sensaciones. El míster Arrasate no introdujo cambios respecto al once inicial. Lo cual no deja de ser sorprendente ya que un tres a cero en tu contra es como para dar un giro de cientochenta grados, pero éste nunca se produjo. Hasta pasados doce minutos no entraron Fran Mérida y José Arnáiz por Róber Ibáñez e Íñigo Pérez. Poco cambiaron las cosas. Más tarde entró Adrián López por Rubén García.
Como se dijo, nada cambió y todo siguió con el guión de la primera mitad. Osasuna lo intentaba con más voluntad que cabeza; el Granada estuvo muchísimo mejor plantado en el campo y contenía excelentemente. Incluso llegó a marcar un gol anulado merced a las aguas de la zaga navarra. El portero granadino apenas tuvo trabajo, tan sólo en los últimos cinco minutos (descuento incluído) se vieron ocasiones para marcar, pero ni Fran Mérida, ni Enric Gallego ni Nacho Vidal consiguieron hacer diana en ocasiones que tampoco fueron manifiestamente de gol.

El partido fue un verdadero coñazo por parte de Osasuna. El público aguantó hasta el final pero algunos espectadores salieron minutos antes del pitido final. Hoy se han regalado tres puntos tras una flamante victoria la jornada pasada. ¿Qué ocurre? ¿Por qué se ha jugado tan mal? ¿Falló el planteamiento? Son preguntas que muchos aficionados se hacen. Los errores defensivos han costado carísimos. Aridane puede que se siente en el banquillo el siguiente partido (Unai García está listo). Fran Mérida debería volver por sus fueros creando juego, algo que hoy no ha existido. Hay que mejorar la concentración y salir enchufados desde el primer segundo de partido. No es tanto que el Granada de Diego Martínez nos haya ganado, sino que Osasuna ha perdido el encuentro por deméritos propios. De este modo, no se pueden ganar partidos. Hay que cambiar el chip y el entrenador debe dar un toque de atención. Este es el momento.

El desaguisado ha sido tal que la conclusión es clara: Osasuna ha jugado contra sí mismo. Era un no saber y ni por qué no se sabía. Sobraron prisas, patadones al balón a ninguna parte, malos centros al área e imprecisiones en el pase corto. Así, Osasuna vuelve a la zona peligrosa de la tabla ya que algunos de sus más directos rivales han puntuado. Celta y Levante han ganado sus respectivos partidos y condenan a Osasuna a mirar hacia abajo en vez de arriba. Quedan partidos más complicados que el de hoy (Atlético, Sevilla, Real Sociedad, Barcelona, entre otros) y se ha perdido una gran oportunidad para afianzarse en posiciones más cómodas.
No se esperaba jugar tan mal de como se ha hecho. En efecto, ni los mismos jugadores podían creerse la actuación que han cuajado en la soleada mañana de este domingo. El sol ha abrasado a los osasunistas derritiéndolos de modo inapelable. La incertidumbre vuelve a sondear a los navarros con esta derrota. Con todo, hay esperanza porque hay vida. A eso hay que aferrarse porque no cabe otra. Todo queda a la expectativa pero así noooooo. Valar morghulis.
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domingo, 16 de febrero de 2020

GLORIOSO BILBAO - OSASUNA 16-II-2020

San Fermín venció a San Mamés. Como debía ser. La vigesimocuarta jornada de la liga Santander concluye con una apoteósica victoria del C. A. Osasuna ante el Bilbao por 0-1. El triunfo supone resarcirse de la no victoria en el Sádar en la primera vuelta. Asimismo, los tres puntos sumados permiten mantener la distancia respecto a la zona caliente de la tabla. Esto último es algo sumamente importante dado que los tres colistas han sumado en el día presente, lo cual podía complicar sobremanera el panorama para los navarros. Se ha ganado con aguante, sufrimiento, tesón y suerte; no se ha jugado bien, pero tampoco mal del todo a la vista del cuadro previo al encuentro.

En efecto, Osasuna llegaba a Bilbao con más de un contratiempo. Las ausencias por lesión o convalecencia de José Arnáiz o Rubén García (añadiéndose a las bajas de Kike Barja y el Chimy Ávila) no auguraban un buen pronóstico para los rojillos en un escenario tremendamente complicado. El conjunto local nos tenía ganas y lo ha demostrado a lo largo del partido; ha dominado el juego y los espacios durante la mayor parte del tiempo hasta hacer pensar que los rojillos sucumbirían ante el vendaval de los leoninos. No ha sido así ya que, una vez más, se ha cumplido aquello de que no siempre el mejor gana. La superioridad rojiblanca no ha podido con el planteamiento férreo y serio de los navarros. Por otro lado, también se debe reconocer que la suerte nos ha acompañado para llevarnos los puntos a Pamplona.

De entrada, Yagoba Arrasate tiró de algunas novedades como Roncaglia, Enric Gallego, Íñigo Pérez y Adrián López. Salvo Pérez, el resto ha tenido una actuación discreta o mediocre. Especialmente, los delanteros han estado desaperecidos en la punta. Del lado bilbaíno, el equipo vizcaíno se hacía dueño y señor de todas las líneas salvo la portería de Herrera, verdadero baluarte que numantinamente ha aguantado la feroz embestida leonina. Lo más destacado del cuadro pamplonés -además del gol- fue un tiro a puerta que se fue a las nubes. Hay que ser honestos con las estadísticas (p. ej. ni un sólo córner para los nuestros) y en este sentido el Bilbao ha ganado la partida, pero no el partido. 

Paradójicamente, cuanto más oscuro estaba Osasuna, una jugada aislada en el minuto veintinueve de partido ha terminado en el gol de Oier. Botando una falta al lado izquierdo del área bilbaína, Unai García centró de cabeza la pelota al punto de penalti donde Brasanac lanzó un testarazo que despejó Unai Simón; el rechace cayó en el capi Oier quien mandó el esférico al fondo de las mallas. Giro de 180º en el marcador porque ni los más optimistas podían prever que Osasuna se pusiese por delante. 

El gol hizo que los bilbaínos aumentaran la velocidad de su juego pero también que les acompañaran las prisas, siempre malas consejeras. Se precipitaron en demasía mientras la zaga rojilla contenía bien las estiradas rojiblancas. Se llegó así al descanso, pero manteniendo los locales sus opciones en alto pues demostraron ser un equipo serio como para hacérselas pasar canutas a sus oponentes.

Así fue. El segundo tiempo fue un acoso y derribo -futbolísticamente hablando- contra Osasuna, pero éste supo mantener sus murallas intactas. Con todo, los leoninos pudieron empatar hasta en cuatro ocasiones pero los palos (dos veces) y Sergio Herrera (en otras dos) lo impidieron. De poco le sirvió a Gaizka Garitano sacar su artillería pesada con el veterano Adúriz. Del lado rojillo, salieron Roberto Torres, David García y Fran Mérida para frenar al rival. Ya en el último minuto San Fermín obró el milagro; salvó a los valerosos osasunistas del cabezazo de Adúriz al tocar el balón lo suficiente con su capotico como para estrellarlo en el palo. Sólo los navarros fueron capaces de ver la imagen de su venerado copatrono, mientras los vizcaínos lo achacaban a supuestas 'sorginak'. Así son las cosas, se quiera o no.

La conclusión del encuentro es nítida. Osasuna reconduce su trayectoria tras dos derrotas consecutivas, gana en moral pero supeditada a lo que haga dentro de siete días, se aleja de los puestos de descenso y mantiene distancia con los últimos de la tabla. Pero lo más importante es lo de hoy. El triunfo en Bilbao y contra el Bilbao supone restituir a los navarros con justicia lo que el contrincante se llevó del Sádar. Así es. Los osasunistas sabemos lo que significa ganar a tu más directo rival en su propio feudo. Hoy se ha ganado con justicia y suerte; frente a un equipo más hecho se ha sacado el partido a base de casta, sufrimiento, garra, fuerza y Fe. 

A cada minuto que pasaba, la victoria se esclarecía como sol irradiando sobre el amplio mar que baña la costa de la Bella Easo. De la humildad que buscaba el empate, se ha pasado al orgullo por el triunfo merecido. Los rojillos podemos mirar alto tras triunfar en el infierno bilbaíno. El cielo de la permanencia espera y lo más justo sería conseguirla. No obstante, esto es fútbol y no la corte de justicia. Disfrutemos de hoy pero trabajemos mañana por nuevas victorias con las que honrar a la afición. Por hoy, así siiiiiiiiií. Valar dohaeris.

No os perdáis el comentario de Navarra.com:

SI TE ARRIMAS A LOS MEJORES, GRANDES Y BUENOS ALGO DE ELLOS SE UNIRÁ A TI.